26/12/18

Las personas

No a todos se les da la oportunidad de tomarse un baño de multitud. Gozar de la gente es un arte. Y éste sólo puede provocar, a expensas del género humano, un festín de vitalidad a quien un haga ha insultado desde su cuna el gusto de la distorsión y la máscara, el odio del domicilio y la pasión del viaje.
Lo que los hombres llaman amor es demasiado mínimo, demasiado restringido, demasiado débil comparado con esa inefable orgía, con esa santa prostitución del alma que se ofrece entera, poesía y caridad, a lo imprevisto que se muestra, a lo desconocido que pasa...
Es bueno enseñarle algunas veces a los dichosos de este mundo, y solo para humillar por un segundo su tono orgullo, que hay felicidades superiores a las suyas, más vastas y definidas. Los sacerdotes misionero exiliados en los confines del mundo, conocen sin duda algo de esas ebriedades misteriosas. Y en el seno de la completísima familia que su genio creó, deben reír algunas veces de quienes les comparecen por su fortuna tan agitada y por su vida tan casta

Aquel tiempo

La ciudad en vacaciones se desplegaba, se expandía, se divertía por todas partes. Era una de esas solemnidades que, por un buen rato, cuenta con los acróbatas, los circos, las maravillosas luces decorando la ciudad mientras los vendedores ambulantes compensan los malos tiempos del año.
Me parece que en esos días la ciudad olvida todo, el dolor y el trabajo. Y termina pareciéndose a los niños. Para estos es como un día de vacaciones, es el horror de la escuela interrumpido por veinticuatro horas. Para los mayores funciona como un armisticio firmado con los poderosos delincuentes de la vida, un respiro en la contención y la lucha universal.
Todo no era más que luz, polvo, gritos, alegría, tumulto. Los unos gastaban, los otros ganaban, unos y otros igualmente alterados. Los niños se colgaban de las faldas de sus madres para pedir alguna golosina, o subían a los hombres de sus padres para tener una vista panorámica de su entorno. Y por todas partes circulaba, por encima de los aromas, un olor de fritanga que era como el incienso de esta época.

Dese cuenta

Una mañana me levanté decaído, triste, exhausto de ociosidad, y con ganas de hacer algo grande, una acción brillante. Entonces abrí la ventana...
Dese cuenta, de que el espíritu de mistificación, que en algunos no es el resultado de un trabajo o de una combinación sino de una inspiración fortuita, participa, por el ardor del deseo, de ese humor, histérico según los médicos, satánicos según quienes piensan un poco mejor que los médicos, capaz de empujar nos sin resistencia hacia una multitud de acciones peligrosas o inconvenientes.

El perro y el frasco

Mi perro lindo, mi buen perro, mi querido guau guau, acércate para que respires un perfume exquisito comprando donde la mejor perfumista de la ciudad.
Y el perro, moviendo la cola, lo que corresponde en estas pobres bestias, supongo, al signo de reír y a la sonrisa, se aproxima y posa curiosamente su húmedo hocico en el frasco destapado. Luego, retrocediendo repentinamente con espanto, ladra contra mi a la manera de un reproche.
¡Ah!, Perro miserable, si te hubiera ofrecido una bolsa de excremento, quizás la hubieras olisqueado con delicia y tal vez devorado. De este modo, indigno compañero de mi afligida vida, te pareces al público, a quien jamás hay que obsequiarle perfumes sutiles que lo exasperen, sino porquerías cuidadosamente escogidos

Sus ojos dicen

Y sus ojos dicen...
Soy el último y el más solitario de los humanos, privado de amor y amistad, y en ello inferior al más imperfecto de los animales. Sin embargo, !estoy hecho para comprender y sentir la imperecederas belleza!

De otro planeta

Que admirable día! El pequeño parque desfallece bajo el sol ardiente, como la juventud bajo la dominación del amor.
El éxtasis universal de las cosas no se expresan con ningún ruido.las aguas están como adormecidas, diferente a las fiestas humanas, aquí se asiste a una orgía silenciosa.
Como si una luz siempre en aumento hicieron brillar más los objetos. Cómo si las flores excitadas, ardiendo de deseo, rivalizan con el azul del cielo por la energía de sus colores; y el calor, volviendo visible los perfumes ascender hacia el astro como humareda.

Por fin

Ya no se oye la circulación de algunos coches con sus conductores apurados y alterados. Durante algunas horas disfrutaremos el silencio y tal vez el reposo. La tiranía y la ignorancia de la humanidad ha desaparecido.
! Por fin ! Me será posible sumergirme en un baño de tinieblas, primero, darle doble llave a la cerradura. Y con esta maniobra se profundizara mi soledad y se fortalecerán los obstáculos que me separan del mundo real.

Así sucede con quien

Así sucede con que, temiendo encontrar donde su ama de llaves una noticia fatídica, deambula cobardemente una hora delante de la puerta sin atreverse a entrar, o con quien esconde quince días una carta sin abrirla, o solo se resigna al cabo de seis meses a realizar una gestión urgida desde hace un año; y luego se sienten en ocasiones, como la flecha de un arco, bruscamente precipitados por una fuerza irresistible hacia la acción.

Viajaba

El paisaje donde estaba era de una grandeza y una nobleza irresistibles. Sin duda, algo sucedía en ese momento en mi alma. Mis pensamientos revoloteaban con una liviandad semejante a la de la atmósfera. Aquellas pasiones vulgares, tale como el odio y el amor profano, se me presentaban ahora tan lejanas como las nubes que desfilaban, bajo mis pies, en el fondo de los abismos. Mi alma me parecía tan vasta y pura como la cúpula del cielo que me envolvía. El recuerdo de las cosas terrestres llegaba mi corazón tan debilitado y disminuido como el sonido de la campanilla de las bestias imperceptibles que pasaban lejos, muy lejos, sobre la vertiente de otra montaña. Sobre el pequeño lago inmóvil, negro en su inmensa profundidad, a veces pasaba la sombra de una nube, semejante al reflejo del abrigo de un gigante aéreo que volaba a través del firmamento. Y recuerdo que esta sensación solemne y rara, causada por un gran movimiento perfectamente silencioso, me embargaba de una alegría atravesada por el miedo.En fin, me sentía, gracias a la estimulante belleza circundante, en perfecta paz conmigo mismo y con el universo. Creo incluso que, en mi exacta juventud y en mi total olvido de todo mal terrestre, no juzgué tan ridículos los diarios que pretenden que el hombre nació bueno. Y cuando la materia incurable era capaz de renovar sus exigencias, yo soñaba con reparar la fatiga y con aligerar el apetito provocado por una tan larga ascensión.Consumía lentamente la tranquilidad del alma, perdiéndome en sus llamas, cuando un ruido leve me hizo levantar los ojos. Delante de mi había un pequeño ser harapiento, negro, despeinado, cuyos ojos hundidos, ariscos y suplicantes, devoraban el humo que salía de las llamas. Lo escuche suspirar con voz ronca y baja, la palabra: !tranquilo yo te acompaño¡. A partir de ese momento el mundo se llena de luz, constelaciones, estrellas y mas, que al fin resulta en un gran sueño profundo de felicidad calcinada y consumida por las llamas que hacían volar mi alma.

Las tentaciones

Dos magníficos Satanas y una Diablesa, no menos extraordinaria, anoche subieron por la escalera misteriosa por donde el infierno asaltan la fragilidad del hombre que duerme para comunicarse en secreto con él. Vieron y se pasaron gloriosamente delante de mí, parados como sobre una tarima. Un sulfuroso esplendor emanaba de estos tres personajes, sobresaliendo así del fondo opaco de la noche. Se veían tan altivos y llenos de convicción que los tome, en principio, como dioses verdaderos.
Pero al pasar el tiempo me doy cuenta que es la realidad frente a mis ojos mostrándome la verdadera esencia de la vida en la tierra.

La soledad

La soledad es mala para el hombre; y, para apoyar su tesis, cita, como todos los incrédulos, palabras de los Curas de la iglesia.
Se que el Demonio frecuenta con gusto los lugares áridos, y que el espíritu asesinos y la lubricidad se inflama maravillosamente en las soledades. Pero sería posible que esta soledad solo fuera arriesgada para el alma ociosa y divagadora que la puebla con sus pasiones y quimeras.
Es cierto que un charlatán cuyo placer supremo consiste en hablar desde lo alto de un púlpito o de una tribuna correría el riesgo de enloquecer de furia en la isla de una Satanás. No pretendo exigirle a mi gacetillero las valerosas virtudes de la vida, pero le pido que no acuse a los enamorados de la soledad y del misterio.

Embriagesen

Hay que estar siempre embriagado. Todo reside en ello: es la única cuestión. Para no sentir el terrible fardo del tiempo que rompe sus hombros y lo obliga a inclinarse hacia la tierra, hay que embriagarse sin pausa.
Pero. ¿de qué? De vino, de cerveza o de virtud, como gusten. Pero embriagense.
Y si a veces, sobre las escalinatas de un palacio, sobre la verde hierba de una acequia, en la soledad lóbrega de su habitación, se despierta, la embriaguez ya disminuida o desaparecida, pregúntele al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a lo que huye, a lo que gime, a lo que canta, a lo que habla, pregúntele que hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj le responderán: ¨!Es la hora de embriagarse¡ Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo, embriáguense; !embriáguense sin cesar¡ De vino, de cerveza o de virtud, como gusten.

La habitación

Una habitación que parece un sueño, una habitación verdaderamente espiritual donde la estancada atmósfera esta levemente teñida de rosa y azul.
El alma allí toma un baño de pereza, aromatizado por el rechazo y el deseo. Es algo crepuscular, azuloso y rosáceo; un sueño de voluptuosidad en medio de un eclipse.
Los muebles tienen formas alargadas, postradas, lánguidas. Y parecen soñar, como si estuvieran dotados de una vida sonámbula, semejantes al vegetal y al mineral. Las telas hablan una lengua muda, como las flores, como los cielos, como los soles del poniente.
En las paredes ninguna abominación artística. Frente al sueño puro, a la impresión no analizada, el arte definido, el arte positivo es una blasfemia.
Aquí todo posee la suficiente claridad y la deliciosa oscuridad de la armonía.
¿ A que demonio benevolente me debo, rodeado de misterio, silencio, paz y desesperación?, lo que llamamos vida, incluso en su expansión mas feliz, no tiene nada que ver con esa vida suprema que pensé que existía en un mundo de risas y tristezas, que en lo único que debes hacer es vivir.

Ella

Ayer te vi en la calle, y te vi tan bella, que no se explicarte que tan bella te vi.
Hay un lugar junto a esa laguna de aquel pueblo, un banco debajo de un árbol de Wisteria Japones, tú recuerdas aquel banco y aquel wisteria: la luna reflejaba en la laguna, las luces del estadero del pueblo, las ranas cantando bajo la laguna.
Todavía está aquel árbol de Wisteria, todavía brillan las mismas luces;  en la laguna de ese hermoso pueblo se refleja la luna; pero aquel banco esta noche estará vacío, o con otra pareja que no somos nosotros.
Recuerda tantas muchachas bellas que han existido: todas las bellezas de Medellin, y las de Manizales que un día dejaron pasar el amor, y murieron, y hace siglos que no existen.
Tú que eres bella ahora en las calle de Manizales, un día seras como ellas de un tiempo lejano, cuando las gasolineras sean ruinas románticas y el amor la gasolina consumiéndose.

Cambios

¿Cómo es? ¿El viaje?
Paso a paso levantamos los ojos en aquel momento de risas y palabras
Yo recuerdo, cuando empezaba aquella tierra desconocida y triste como un territorio entre la niebla.

Es una vida caprichosa en la que ya no hay recuerdos solo nos quedan arrepentimientos, no quedan pájaros únicamente cuervos, y de los océanos se apoderan los tiburones
Donde estaba ese brillo de amor ahora solo son  secreciones, no tienes a tu hermano sino a un mundo desconocido, el suave verso y la ternura hablada  -Ja¡, ahí tienes la retorica
Ahora vive con el veneno, se ha perdido mi nombre y ahora habito bajo un teclado, en fin despidámonos con palabras antes de que sean convertidas en...  -Ja¡

El llamado después del encuentro

Aquí pasaba a pie por estas calles, sin empleo y sin un peso, solo drogas, putas y vendedores con sus versos, Nunca fue lejos...

Solo estuvo preso, y ahora, esta muerto. No tiene ningún monumento.
Un hombre esperaba esta noche llegar a su casa. El nombre de ese hombre no se sabe.
Hay muchos hombres enterrados en una zanja, el número y nombre de esos hombres no se sabe, ni se sabe el lugar ni el numero de la zanja.

La policía anda buscando un hombre, un hombre espera está noche llegar a casa; las pesadas gotas parecen pasos subiendo las gradas y el viento golpeando la puerta, una mujer suelta una lagrima.
Viniste a saludarme en sueños pero el vació que dejaste cuando te fuiste fue realidad, la persona más próxima a mí eres tú, a la que sin embargo no veo desde hace tanto tiempo más que en sueños.
3 AM. Es la hora del oficio nocturno, y la noche esta llena de demonios.

Esta es la hora de las tinieblas y de las fiestas. Y regresa mi pasado. 'Y mi pecado está siempre delante de mi'.
Y mientras recitamos los salmos, mis recuerdos interfieren el rezo como radios. Vuelven viejas escenas de cine, pesadillas, horas solas en la habitación, fiestas, calle, bares. Y surgen rostros olvidados. Cosas siniestras. Gente asesinada sale de su mausoleo.
Conversaciones absurdas de noches de insomnio que se repiten y se repiten cono un disco rayado.
Y los gritos de las ruletas. 'Y mi pecado está siempre delante de mi'.

Bienaventurado el hombre (Salmo 1)
Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido ni asiste a sus mítines
ni se sienta en la mesa con los ganters, ni con los Generales en el Consejo de Guerra
Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano ni delata a su compañero
Bienaventurado el hombre que no se conforma, ni se vuelve ambicioso
Bienaventurado el hombre que detalla, aprecia, tiene en cuenta, comprende, tolera, y toma una acción razonable con un resultado equilibrado.

Así como eres, un cuento

Todas las cosas grandes y pequeñas
Con vos hacen la vida y las repartes. Con vos conozco la llegada del sueño, el sabor de la harina y de la fruta.
En el invento de tu cejas veo; tus dos esclavas negras vigilando los ojos que leen o lloran o descansan.
En las pequeñas grandes cosas caminas con destreza, con ese amor de ciego sin equivocaciones en un camino marcado por las sombras.
Es un gesto de duende, con su gorrito verde y su sabiduría que elabora desde el hoy nuevos recuerdos, con vos puedo encontrar la risa, probando el corazón de la pimienta y el saludable llanto en la hermana cebolla
Así como eres, compañera del agua y de los largos sueños, me enseñaste a esperar pacientemente para ver cómo crece una flor entre las piedras como lo has hecho vos desde el silencio.
Me he dado siempre en espíritu y carne, y aveces me han devuelto
La luz que entrego en sombras, el espíritu en ceros infinitos, el cuerpo divino en turbios trozos
La caricia que pongo se convierte en adioses, los te quiero en distancias, cuento solo con mi propio camino hacia el olvido.
Y si ven un lodazal no es mi sustancia, porque soy de ceniza y no de vino. Después de todo puede decirse ahora que nunca fue verdad tanta mentira, pero que tanta mentira sí fue amada
Se tomaba unos dedos en los míos, escondía su mano.
Detrás de una sonrisa entre la nada, este podría ser el fin. Con un final feliz pero lo siento amargamente triste y doloroso.
En fin, es una realidad constante y progresiva.

Nadie


Nadie respira mi aire, de ese aire hecho de viento frió
Ni el mismo desencanto lo comparte, y aun así no sabe del morir. En una hora desconocida nadie llega y nadie parte hacia ningún destino.
No hay otro nombre en este sitio, solo hay abandonos que no aceptan
Mas nombre que el nuestro sonando en medio de un destierro habitado por momentos sangrantes por antiguas y mínimas derrotas, como esa de perder manos ajenas y ver pagados nuestros abrazos con mordiscos o miradas turbias, nadie llega al pozo donde apenas nos regalan un pedazo de luna de tercera mano. Luna que pasa en su silencio frío, como otro nadie tambien frió que olvido nuestro nombre.
Podría decirme usted si el amor es el paraíso o el infierno, si un beso es una bofetada o la caricia de unos labios
Me podría explicar si ando en el amor o estoy simplemente condenado a ser un espectador sin cielo, sin infierno, ciego de la lengua y sordo de los ojos
En medio de un fatigante deseo, es el amor la elevada categoría de pensar en aquel o en aquella, o se trata de una simple comezón que muere sola
Dime tu señora beso y señor abandono si fuimos hechos para andar del brazo de la sombra, o tenemos derecho a un ladrido en la noche. Un animal que llora debajo de la lluvia somos alguien con derecho a los llantos de felicidad o de duelo, seguimos siendo aquel lejano disfrazado de humano ganador de silencios y olvidos, o simplemente solos unos pasos cubiertos por un montón de sangre y huesos
No espero una respuesta, el mundo no fue hecho para responder, solo para cargarlo y abandonarlo un día.